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sábado, 30 de abril de 2011

Blognovela; capt.1; Cruella de Vil

Lo primero que pensé cuando la vi fue algo parecido a "WTF". Sabía muy bien que mis amigas estaban flipadas, pero no tanto... Claudia es una de mis mejores amigas, tiene 15 años y es fanática del rock y todo lo que tenga que ver con ser rebelde y mostrar personalidad. Estaba obsesionada con los colores de cabello que lucían las figuras más representativas del rock, aunque reconozco que nunca creí que pudiera llegar tan lejos.

La Claudia de rizos castaños que había conocido se había transformado en una friki en  aquellos momentos. ¡¡¡Tenía el cabello bicolor!!!, la raya al medio y mitad del cabello negro y la otra mitad blanco... en fin, flipe.
Creo que me recuperé del susto unos segundos después, y disimulé mi enfado... ¿Cómo se le ocurre a esa loca teñirse el pelo de dos colores?Con lo que me gustaba a mí su pelo...

- Holaa.- dijo Claudia
- ....
- ...
- Ehhh, ¿Te gusta?
- ...
- Sí, es muy... original!!!

MI respuesta había sido totalmente caótica, ¿original?, ¿Qué tenía teñirse el pelo de negro y blanco original?¿Qué pensaría la gente? Esta chica no sé que tiene dentro de el cerebro... posiblemente serrín... ¡blanco y negro! Dios... parecía Cruella de Vil.

Me iba a  volver loca, Safi apareció por una esquina con tres bolsas de Blanco en las manos, cuando Claudia se dio la vuelta para saludarla Safi se quedó inmóvil. Cuando se recuperó del Shock de ver a Clau con esas pintorras, se enfadó, y se puso a gritar en medio de la calle.

-Pero tú, sunormal,¿Qué coño te hiciste en el pelo?

- ¿Pero no te gusta?, a Airí le parece original.- contestó Claudia.

Safi me miró por unos segundos y yo... Poker Face ¬¬, cuando Safi se cabrea es mejor no meterse. Luego retomó la conversación.

- Mira, me da igual, acabas de cargarte el pelo... y además, ¿Cómo te dejaron tintarte el pelo en la peluquería?

- Me lo tinté en casa de mi prima....

Poker Face grupal. Safi no dijo nada más. Decidimos volvernos a casa, regresamos entre risas, excepto Claudia, que parecía preocupada. La verdad, yo tb estaría preocupada si me hubiese teñido el pelo a dos colores sin decirle nada a mi madre y ahora tuviese que regresar a casa....




miércoles, 29 de diciembre de 2010

CAPITULO 6


¿A quién se le ocurriría criar ratas en su armario?
A nadie.

¿A quién se le ocurriría llamar a su ex-mejor amiga con toda la tranquilidad del mundo después de varios meses sin dirigirle la palabra?
A nadie.

Simplemente es una cuestión de lógica, a nadie que no estuviera loco se le ocurriría criar asquerosas ratas junto a su ropa, al igual que después de cargarte una amistad por un chico se te ocurriría volver a enmendarla uniendo las dos mitades con una venda.

Pero ese hecho que parecía tan estúpido acababa de plantarse delante de mi camino y no sabía como pisarlo, o tal vez ignorarlo. Angela Me había llamado, necesitaba mi ayuda. Pues bien. Lo que pasó cuando fui a la tienda fue algo espectacular…
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Cogí la billetera azul marino de Jordi Lavanda y guardé en ella un billete de cinco euros... mi hucha estaba llena de billetes, pero las monedas escaseaban, aunque a mi madre le sucedía lo contrario.


La cantidad de calderilla que había en la cartera de mi madre era impresionante, le pedí cambio,y tardó bastante tiempo en juntar dos euros entre toda la cantidad de céntimos que se amontonaban en su monedero y que ocupaban un montón de espacio.

Cuando por fin estuve preparada, cogí el pañuelo azul cielo que había comprado días antes y me lo coloqué alrededor del cuello de forma descuidada mientras guardaba la billetera en el bolsillo de atrás del pantalón. Bajé las escaleras de la entrada y me dispuse a ir al supermercado. Miré el móvil. Ángela no me había mandado un sms ni nada de eso, y esperaba que no lo hiciese en toda la tarde. No quería hablar con ella pero la curiosidad por saber lo que quería de mí me mataba y no podía pensar en otra cosa que no fuera eso.

Estaba llegando a la Plaza Mayor, hacía un Sol espléndido y las calles estaban infestadas de numerosos artistas callejeros que ejercían todo tipo de actuaciones, desde hacer trucos de magia a tocar extraños instrumentos que no había visto en mi vida. Entonces, al subir las escaleras que llevaban a la plaza principal, me crucé con una mujer que trabajaba imitando a una estatua. Le eché unas monedas. Cuando sintió el ruido metálico que hicieron al entrar en el bote , la muchacha abrió los ojos y me dio las gracias.

Entré en le supermercado y me dirigí hacia la sección donde se encontraban las pilas y otros objetos como cables o enchufes. Cogí un pack que estaba de oferta y lo puse en el cesto que había cogido al entrar. Luego pasé por caja, aunque tuve que esperar bastante cola, ya que un señor de unos sesenta años más o menos, con ropas elegantes y un imponente bigote como el de Don Quijote casi se lleva el supermercado entero, y claro, le salió la cuenta a 120€, una cantidad bastante alta pero todos los productos que llevaba eran de marcas conocidas y muy publicitadas, por eso la suma de dinero que debía pagar era extraordinaria.

Al fin, me tocaba ya a mí, puse las pilas sobre la cinta negra y añadí a la compra unos chicles de melocotón, mis favoritos. Tras pagar todo, salí del establecimiento y decidí volver a casa por un camino un poco más largo y así dar una vuelta por la ciudad. Tenía tiempo de sobra, eran las siete y diez y podía estudiar hasta las once, total solo me quedaban por repasar siete páginas.

Me encaminé por una de las calles que llevaban a la parte antigua de la ciudad, entonces vi a Sandra y a Sergio morreándose en un pequeño callejón. ¿ No se suponía que Sergio estaba fall in love con Ángela?. De repente Sergio se giró un poco y abrió los ojos sin dejar de tener ocupada su lengua. Era evidente que me había visto. Entonces desaparecí entre el gentío y me apresuré a alejarme de la plazoleta antigua .Debía llamar a Ángela para contárselo, pero... ¿ y si no me creía?. No, no era el momento para dudar. Al llegar a casa la llamaría y se lo contaría todo, si no me creía allá ella.

Doblé la esquina de la calle San Ignacio y llegué a la frutería, saludé a la dependienta de la tiendecita y de repente miré hacía el bar " Los girasoles". Allí estaba Ángela, sentada con Luz en una de las mesitas exteriores de la pequeña taberna. Me hacerqué hacia ella. Ángela estaba llorando como una loca.

- Ángela, ¿ qué pasa?.- le pregunté mientras me sentaba en una de las sillas.

- Es Sergio, me ha dejado.- contó entre sollozos.

- Ya, lo he visto morreándose con Sandra.- le dije llena de valor.

-¿Qué?¿Cuándo?.- preguntó alterada.

- Bueno, me voy, te dejo con Rose.- dijo Luz. Luego se fue.

- Acabo de venir de la plazuela del casco viejo de la ciudad, estaban morreándose, y... creo que me han visto.

- Rose, ten mucho cuidado, no son lo que parecen, son peligrosos.- me susurró al oído.

- Pero, ¿ por qué?.- dije susurrando.

- Oh, no, están ahí.- dijo mientras me señalaba con la mirada a Sandra y a Sergio.- me voy, no deben verme contigo. Te llamo hoy por la noche, ten el móvil a mano, te lo contaré todo.

Y se marchó sin decirme nada más.


domingo, 21 de noviembre de 2010

CAPÍTULO 4: novedades

Tercer día de clase. Me había puesto unas bailarinas, unos pantalones pitillo negros que me favorecían bastante, una camisa blanca con encaje en las mangas y un pañuelo color crema con flores. Desde el primer día todos habían alucinado con mi look y mi nuevo yo, y hoy, no iba a ser menos. Debía ser que no daban asimilado que la mayor pringada del Universo se había convertido en alguien, porque cada vez que atravesaba la puerta del instituto, miles de miradas se posaban en mí.

Era gratificante saber que todos me observaban con la boca abierta, excepto Sandra y su pandilla, cuya envidia había sobrepasado los límites de la normalidad, y ahora, se divertía actualizando su club de anti- Rose.

Lo malo era que Sandra , durante aquel verano, había integrado en su PCEI( pandilla de chicas con encanto e innovadoras) a Ángela. Alucinante pero cierto, claro, cómo no, Sandrita le habría pedido a Sergio que ligara un poco con Ángela, ella habría perdido la cabeza por él y la habrían transportado poco a poco al club de pij@s con estupidez incluída.

Me había " hecho amiga"de una compañera de Ángela llamada Luz, Luz era la clase de chica pasota, a la que le daba igual todo, era algo gótica. Seguía manteniendo el contacto con Ángela y cuando la insultaba delante de ella, la defendía a muerte, aunque tampoco quería formar parte de la PCEI. Por aquella razón, su amistad no me acababa de convencer del todo, y me cortaba bastante con ella por miedo a que le fuera con el cuento a Sandra y esta comenzara a hacer un movimiento nazi para exterminarme definitivamente.

Aquel día me quedé estudiando para sociales toda la tarde. Mi madre se había ausentado para ir a la frutería, y seguramente allí se encontraría con alguna vecina que le diera palique y luego la invitara a un café en el bar " Los girasoles". Eran las seis... tenía hambre. Fui a la cocina y cogí una manzana roja del frutero de porcelana china que estaba sobre la encimera. En aquel momento sonó mi móvil.

Me guié por el sonido que el aparato emitía para encontrarlo. ¡ Al fin!, estaba en la mesilla de noche. Ya habían colgado, y en la pantalla inicial se apreciaba el mensaje " Tiene una llamada perdida". En el menú accedí al registro de llamadas. Era Ángela.¡ Me había llamado Ángela! El móvil volvió a vibrar, lo que hizo que casi se me cayera al suelo del susto. Había entrado un sms. Lo abrí , parecía que me faltaba el aire y el corazón me comenzó a latir a mil por hora.

Hi Rose, soy Ángela. Llámame.

sábado, 20 de noviembre de 2010

CAPÍTULO 3: rebelde

***PARA LEER CAP.ANTERIORES ID A ETIQUETAS Y PULSAD EN NOVELA***
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- Es que, lo que no veo claro es mi futuro...


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Por aquel entonces ese era mi problema, menuda tontería, al curso siguiente ya tenía todo claro: mi pasado, mi presente y mi futuro; y mi única prioridad era yo misma y no lo que la gente pensara de mí. Cerré el diario y lo guardé otra vez en la mesita de noche.

Había cambiado muchísimo, tanto en personalidad como en aspecto, y ya no era la joven retraída a la que todos expulsaban de su ambiente cotidiano, ahora era alguien dentro del instituto.

La palabra alguien, en términos literales significa " cierta persona" pero dentro del complejo sistema de organización jerárquica de los centros de estudio para adolescentes tenía una acepción que no describía ningún diccionario. El vocablo ALGUIEN hacía referencia a cierta persona que, tenía poder o algún tipo de derecho en el instituto. Ser alguien era ser guay, ser popular, ser una persona que causara admiración en otras personas o ser un referente para los grupos del insti.

Los grupos eran conjuntos de alumnos que desempeñaban una función concreta. Básicamente los grupos eran estos aunque había más variedad:
- Los fumetas
- Los drogatas
- Las pijas
-Los hippies
- Los deportistas
- Los estudiosos
- Los guays o populares
- Los adictos a internet
- Los ligones

Yo pertenecía a los guays o populares. ¿ A qué grupo perteneces tú?

jueves, 18 de noviembre de 2010




CAPÍTULO 2: futurista

Aquella tarde había estado reflexionando seriamente acerca de lo que había pasado en el colegio por la mañana. El incidente con el tal Sergio me había dejado completamente descolocada. No tenía ni idea de por qué me había pedido a mi salir. ¿Salir?, dijo ir a dar una vuelta por la tarde... pero claro, detrás de esto había puesto la palabra "quedar", ¿ y eso que significaba,salir por salir como amigos o salir de salir en serio?
Quizás había sido demasiado exagerada con mi reacción, pero no podía soportar la mirada asesina de Sandra y la personalidad extremadamente borde de Sergio tipo " me da igual todo, soy un insensible nato"

Que cacao mental me formaba cada vez que me ponía a analizar las cosas profundamente.Me senté en la silla del escritorio de madera donde hacía los deberes.Miré en el cajón donde guardaba habitualmente el ordenador, pero no estaba allí. Decidí no ir a buscarlo al salón ( seguramente lo habría dejado allí), ya que estaba bastante cansada y no me apetecía levantarme e ir a buscarlo.

La maldita frase se retorcía en mi cabeza "...podíamos quedar hoy por la tarde para dar una vuelta". Pero haber, no era Sandra casi su novia... ¿Por qué querría quedar o dar una vuelta con una chica, si se me puede llamar chica, como yo? Y lo peor, mañana era martes, y por lo tanto había clase. Me imaginaba como me mirarían todos y ya me ponía mala...

- Pfff, y ahora ¿cómo me voy a librar de esto?, en fin, ya se me ocurrirá algo...supongo...-dije en voz baja mientras apoyaba mi cabeza sobre el escritorio de madera.

DING DONG

Esperé a que mi madre abriera la puerta, entonces me dí cuenta de que había ido de compras con unas compañeras de trabajo.¡Qué mala suerte!, ahora tenía que levantarme a abrir la puerta..., bueno, de paso cogería el portátil y así no haría más viajecitos.Caminé hasta la cocina y eché una ojeada a través de la cristalera de la puerta del salón, allí estaba el magnífico ordenador que me había comprado con mis ahorros. Me había quedado casi en la ruina, pero no me apetecía tener que ir hasta la habitación de mis padres cada vez que quisiera usar internet en el ordenador viejo, y por supuesto me negaba a que llevaran el cacharro aquel para instalarlo en mi habitación porque no me gustaría que mis padres entraran en ella cada vez que les diera la gana.

Miré por la ventana y rápidamente reconocí la esbelta figura de Ángela, revoloteando de aquí para allá por el jardín de mi casa.Corrí hacia el recibidor y abrí la puerta.

-¡Ángela!, hola, estoy aquí.

- Ah, Rose, tienes un estupendo jardín. Nada, es que como tardabas tanto pues...- dijo mientras olía una de las rosas del jardín.- ¿Que pasa, no estarías mirando por la ventana de la cocina a ver si era alguien conocido, no?

Me había pillado, y es que mi madre cada vez que salía me decía que no le abriera a nadie, pero claro, para mí mejor mirar por la ventana a ver quién es y si lo conoces le abres...

- No, que va. Pfff.- intenté mentir lo más convincentemente posible.- que cosas se te ocurren Ángela,vamos tía, que no tengo cinco años.

- Bueno, lo que tu digas.- dijo. Me había dado cuenta de que mi treta no había servido para nada.

Subió los escalerones formalmente y entró en casa. Le dije que fuera a mi habitación, que tenía que coger una cosa. Pero nada más entrar en mi cuarto el terror se instaló en él, y Ángela comenzo a preguntar y a ponerse histérica.

- Ahhh, Rose, viste a Sergio, y tú,y Sergio y lo que pasó esta mañana.- comenzó a explicar incoherentemente.- y Sergio, y tú y el no y eso...

-Si, cómo no lo iba a ver, yo estaba metida en el fandango.- dije mientras posaba el ordenador sobre el escritorio.

- No ya, pero tú también, y Sandra te miraba...- Ángela hacía extraños gestos con las manos mientras soltaba su charla, llena de frases incompletas.-parecía que ella fuera el gato y tú el ratón, si pudiera te decapitaba, en serio...nunca la vi tan furiosa.

- ¿Y que quieres que haga?.-le pregunté

- ¿Qué?¿pero tu estás mal no? Osea.- cruzó las piernas y comenzó otra vez a hacer gestos con las manos.- Vamos a analizar la situación.

Cada vez que Ángela decía la palabra osea y se cruzaba de piernas quería decir que iba a dar una explicación alucinante que acabaría con otra frase que yo bien conocía.

- A ver, Rose, mira la situación así: eres una chica extraña, a la que murió su mejor amiga en un pasado cercano y en extrañas circunstancias, estás sola, sin novio y muy triste, de repente llega al colegio un chico nuevo,es misterioso, inteligente y ...¡está bueno!, es que casi es una telenovela

- Ahh, claro, ya se a donde quieres llegar.- le dije, aunque no tuviera ni la más remota idea de lo que se estaba cociendo en su cabeza.

- Bueno, pues entonces ¿que vas a hacer?.- preguntó.

- Pues nada, no voy a hacer nada de nada.- respondí aún sabiendo que no era una respuesta válida en el cerebro de Ángela.

-¡Pero cómo que no vas a hacer nada! ¿Tú estás majara o qué?.-dijo mientras hacía círculos con el dedo cerca de su cabeza.- míralo desde un punto de vista fururista.

- Oye, sin insultar.- le reproché.- además, lista, cómo lo ves tú desde un punto de vista futurista?

- Que sepas, Rose, que me gusta mucho ese chico, así que lucharía por ser su novia y sería capaz de matar a las contrincantes.- dijo muy seria.- pero, si tú quisieras, podrías ser su novia Rose, te lo ha pedido.

- Eso es imposible, por dios.- visualicé la imagen, yo y Sergio morreándonos, pfff, la imagen no era potable, me venían arcadas solo de pensarlo.- Me pregunto si se lavará los dientes con cierta regularidad.

-¿Qué?.-gritó Ángela.

Me di cuenta de que había dicho eso en voz alta y me tapé la boca inmediatamente con la mano. Ángela se puso muy seria y puso cara de ser mi madre.

-Rose, fingiré que no he oído eso.

- De acuerdo.- dije mientras notaba que me comenzaba a ruborizar.

- A ver, Rose, yo solo digo, que si quieres darle la oportunidad lo hagas.- Ángela parecía no darse cuenta de que el chico no me gustaba, por lo menos físicamente.- podrías en un futuro, incluso salir con él, así de paso, la tontita de Sandra aprendería que en este centro hay chicas más guays que ella.Es un plan perfecto, y si no te gusta pasas de él y ya está.- Estuvo un tiempo callada y seria, luego me miró, puso cara rara y dijo.- ¿ No lo ves?

Esa era la frase con la que Ángela acababa sus charlas.

- Es que...lo que no veo claro es mi futuro...

sábado, 13 de noviembre de 2010

NOVELA, CAPITULO 1

 PRINCIPIOS




Aquella mañana me levanté tarde, algo impropio en mí, y como cada vez que esto ocurría, estaba de mal humor. Mi madre me llevó al instituto, yo estaba muy enfadada con mis padres por aquella decisión que habían tomado hacía algunos meses. ¿ Por qué los demás iban al colegio en autobús y yo no? Pues las manías idiotas de mi padre, desde luego.

En el segundo trimestre de colegio había sucedido un accidente de autocar en el que murió mi mejor amiga, Marina. Desde aquel momento mi carácter había cambiado bastante, según decían mis compañeros de clase. A mi padre le entró el pánico, como siempre, y se lo pegó a mi madre, entonces hicieron la cosa más idiota del mundo... A partir de ahí: fuera autobús , hola coche de mamá.

Cuando llegamos al instituto, mamá frenó bruscamente, entonces soltó un "Adiós cariño", yo le respondí con un "Chao" y cerré la puerta del coche .Caminaba lentamente por los pasillos del instituto, pero cuando me dispuse a subir las escaleras, Me crucé con Ángela.

-Hola,¿ como te va Rose?.- dijo animadamente mientras no paraba de dar brincos a mi alrededor.- Magnífica mañana de lunes ¿eh?

- Si, genial.- respondí con sarcasmo.- sobre todo cuando tengo clase a primera con la profesora de mates.

- Claro, te entiendo.- soltó unas risitas por lo bajo.-Por cierto, ha llegado un nuevo chico al insti, y va en mi clase, ¿a que es genial?

- Si, supongo.- al ver mi reacción, su cara cambió para seria.

De repente, Ángela me agarró por el hombro y dio media vuelta, me llevó hasta el pasillo donde estaba su clase y entonces nos escondimos detrás de un grupo de hippies.


- Mira, es ese, a que es una monada.- dijo poniendo cara rara.- tiene unos ojos preciosos...

Casi podía imaginarme como le caía la baba, Ángela era muy buena, pero los chicos eran su debilidad.

- Ya se, te lo presentaré, así podré hablar con él, Sandra lo tiene "secuestrado" desde que llegó, no lo deja ni un momento.- Soltó unas risas tipo "Que plan tan fantástico se me acaba de ocurrir"

Antes de que pudiera negarme, ya tenía al chico delante de las narices. Era moreno, alto, musculoso, tenía unos pequeños ojos negros que le aportaban una pizca de misterio, erairresistible... pero sinceramente, no me gustaba, no era mi tipo. Además era el típico chulo que pensaba que las tenía a todas en el bote, ja, que engañado estaba.

-Sergio, ho hola.- dijo con un tono de voz super cursi.- ves, esta es la amiga de la que te hablaba, su nombre es Rose.

Ahh, Sergio, estupendo, ¿y para que quería yo saber que el pringado ese se llamaba Sergio?, dios, odiaba cuando Ángela se ponía estúpida, era horrible...

- Ah, ya me acuerdo, si, aquel día que hablamos. Así que esta es Rose, es muy guapa.- puso tono ligón, el típico tono que ponen los ligones cuándo van a ligar y me miró como miran los ligones cuando están ligando.

A Ángela le seguía cayendo la baba y no apartaba la vista de ese chico. Le mandé una indirecta muy directa al tal Sergio, de estas que matan, le puse una cara como diciendo " tío, ¿de que vas?", y le di la espalda. Acto seguido me dispuse a ir a clase. Ángela venía detrás de mí. ¡Qué pesada era, seguro que quería echarme la bronca por largarme así delante de su " bombón"!. De repente llegó la salvación, sonó el timbre.

Tras las dos primeras clases tocaba recreo, los recreos eran horribles desde que había muerto Marina, estaba sola, sin amigos. Ángela era dos años mayor que yo, y estaba con sus amigas mayores. Nadie quería acercarse a mí, era la chica rara. Así que me pasaba todos los recreos sentada en el banco del patio escuchando música o estudiando.

Perdida en mis pensamientos, así era como estaba en aquel momento, cuando alguien se sentó a mi lado. Quería saber quién era la persona que se había atrevido a acercárseme...

- Hola, ¿que tal las clases?

Oh no, era la pesadez en persona, SERGIO otra vez...
- Genial.- respondí lo más seca que pude.

- Bueno, me ha dicho Ángela, mira que es maja la chica, que vivimos en el mismo barrio.Quizás, si te apetece, podíamos quedar hoy por la tarde para dar una vuelta
.- dijo poniendo el tono de chulo ligón otra vez.

- No, gracias.- me levanté del banco, entonces me di cuenta de que Sandra me estaba lanzando una mirada furtiva. Era normal, Sandra y Sergio no eran novios, pero casi.

- Bueno, si hoy no puedes, quizá otro día.-insistió.

- Ni hoy ni ningún día.- no se daba cuenta de que no lo quería ver ni en pintura.- Además creo que si se lo pidieras a Sandra seguro que aceptaría.

- Ah, Sandra es solo una amiga... que pasa, ¿no te gusto?

- No, no es eso.- mentí convincentemente( bueno,en realidad era eso, pero tan solo en un 15%.)

- ¿Entonces?.- volvió a insistir.

Pensé " Qué chico más pelmazo", y cambié el 15% en 25%. Me mantuve en silencio y comencé a andar en dirección a la puerta trasera del centro, que llevaba a la cafetería.

- Respóndeme.- gritó.

Me había cansado, después de aquel numerito, todos hablarían mal de mí a mis espaldas.. pfff. Me dí la vuelta, lo miré a los ojos y le dije alto y claro:

- Cuestión de principios.